Mujeres al volante

Mujeres al volante ¿Peligro constante?

El 13 de mayo de 1950, el piloto italiano Giuseppe Farina se convirtió en el primer campeón del mundo en Fórmula 1, la categoría reina del automovilismo. Desde entonces, 31 pilotos ganaron el título en 65 campeonatos. Y todos fueron hombres.

Aunque la aclaración podría parecer una obviedad, el automovilismo es uno de los pocos deportes en los que hombres y mujeres compiten en las mismas categorías.

Lo que cuenta las estadísticas, sin embargo, las carreras de autos son casi exclusivas del género masculino, para Bernie Ecclestone, ex director de la Fórmula 1, es una respuesta evidente. El inglés confesó que las mujeres “no serían físicamente capaces de conducir un coche de Fórmula 1” y que él mismo “no se las tomaría en serio” en el deporte.
En cambio, las mujeres piloto sí se toman muy en serio el automovilismo, aunque les toque nadar en contra de la corriente. El principal obstáculo: la falta de apoyo de sus familias y los patrocinadores.
Esto no solo se queda en este deporte, también se refleja en lo cotidiano de nuestras vías, donde es normal el comentario tras algún accidente o imprudencia al volante “mínimo es una vieja”.

Así mismo, un estudio llevado a cabo por la fundación línea directa, afirma que los hombres provocan hasta un 80 por ciento más accidentes que las conductoras del sexo femenino.

QUE DICE LA ACCIDENTALIDAD

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, el 73 % de las víctimas de accidentes de tránsito son hombres. Es más, los varones menores de 25 años tienen el triple de posibilidades de morir en un accidente de tránsito que las mujeres que están en ese mismo rango de edad.

Las ventajas que tienen las mujeres a la hora de manejar un vehículo se enfocan en su prudencia y en su inteligencia emocional. Así, no solo son capaces de ser más respetuosas con los demás (peatones, ciclistas, motociclistas, otros conductores) sino que ocasionan menos accidentes al estar más pendientes de lo que pasa en la vía.
En contra, los hombres abusan de su confianza al conducir y, por lo tanto, pueden cometer más errores que puedan resultar en eventos fatales. Las mujeres, al tener menor ubicación espacio – temporal, pueden tener más choques de “solo un golpecito” o daños en el vehículo.
Claro está que también son más los hombres que tienen licencia. Según el Runt, a diciembre de 2016 en el país existían 13.8 millones de personas con licencia de conducción. De ellas, 10.5 millones son hombres, y 3.3 millones, mujeres.
Ante semejantes estadísticas el refrán debería cambiar: “hombre al volante, peligro constante”.
En realidad seguir peleando por definir quién es mejor al volante es una lucha perdida. Lo ideal, para aportar una conducción segura, es unir ambos sexos y dejar de lado las diferencias.

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